Ago 13

La observación y la detección (publicado 13/08/2013)

Un dispositivo de seguridad en un buque siempre va a comenzar por la detección: si los agresores no son detectados con la antelación apropiada se pone en un serio aprieto al buque, a su carga y, sobre todo, a la tripulación. La observación es uno de los principales pilares en esta labor de detección, es la base de todo dispositivo de vigilancia y seguridad. El propósito de esta es descubrir la presencia de un posible agresor para garantizar la supervivencia del medio protegido y la propia supervivencia del Equipo de Seguridad. Además, la observación es uno de los tres puntos en los que se basará el Plan de Protección de Buque (PPB) que diseñaremos junto con:

1. Escenario. Es el área que rodea el buque y estudia todo lo que lo rodea: el mar, las estructuras elevadas, espacios despejados, obstáculos visuales, etc.

2. Medidas de protección implementadas. Definen las preparaciones necesarias del buque para crear un entorno seguro.

3. Medios de localización. Son los diferentes sistemas que se emplearán en la localización de las amenazas.

Debemos estar convencidos que no podemos convertir un mercante en un fortín impenetrable ya que perdería la razón de ser de su diseño original: la funcionalidad y el desarrollo de sus labores (pesca, transporte, etc.); por tanto se debe conseguir un equilibrio entre seguridad, protección y utilidad. El primer paso para conseguir esa seguridad es, precisamente, la detección de una amenaza antes de que se convierta en un peligro para el buque y para su tripulación.

Tras el estudio y análisis de vulnerabilidades del buque establecemos una necesidad de protección de más o menos consistencia: diseñamos un sistema defensivo basado en las necesidades del buque y que complemente su propia protección estructural, creamos el PPB. Uno de los apartados que debe contener, quizás de los más importantes, es precisamente la observación, la vigilancia, la detección,…, conceptos relacionados y similares.

Si conocemos o hemos desarrollado labores de protección de personas encontraremos similitudes entre este sistema de protección y el que diseñaremos para nuestro buque. Lo basaremos en crear unas zonas de seguridad circulares y concéntricas con la posición del buque: el objeto a proteger es el buque, y la distancia a la que nosotros situamos el límite más alejado de la zona de seguridad es la que nos marca la capacidad que poseamos para efectuar la detección. Buscamos que la amenaza no atraviese el perímetro exterior, y que si lo hace no alcance los otros círculos o el punto central interior (buque).

Si explicamos este párrafo anterior veremos que el límite de detección más alejado (perímetro exterior) lo definirá nuestra mayor capacidad de detección efectiva, y cada círculo interior viene definido por el alcance del arma que se empleará para eliminar esa amenaza en el lugar en el que se encuentre.

Vemos que definir un círculo de seguridad implica una vigilancia en 360º. Un único Operador de Seguridad sería responsable de esos 360º, 2 Operadores implicarán la existencia de 2 círculos que se solaparán. La lógica dice que cada uno de ellos vigilará 180º, pero la experiencia dice que cada uno vigila bastante más de esos 180º  prestando especial atención a los 180º de su sector.

Conociendo nuestra mayor capacidad de detección estableceremos 2 zonas: una zona de reacción (exterior) y otra de exclusión (zona interior).

 

La zona de reacción (zona 2 de la imagen, verde) se extiende a una distancia que vaya más allá de la capacidad anticipada de detección, esto quiere decir que aquí entran a jugar los rangos de alcance de los medios de detección, como radares de superficie, cámaras, visores, prismáticos, etc. En ella se detectan las potenciales amenazas y se reacciona: se de la alarma, se activan las medidas contra piratería, se emiten mensajes de socorro, el Equipo de seguridad ocupa sus

La zona de exclusión (zona 1,roja) es la zona más inmediata al buque protegido: se extiende desde el buque protegido al máximo alcance teórico de las armas que poseemos para la defensa, y también las que pudiera poseer el presunto agresor. Debe existir ese equilibrio.

Sobre el rango de detección que define la zona 2 debemos considerar el uso de radares complementados con la vigilancia física: una de las necesidades más importantes para un buque en HRW es la capacidad de detectar amenazas con la suficiente anticipación como para tomar las medidas de protección adecuadas. Esto es importante si el agresor llega a poseer y emplear armas con alcance, precisión y potencia de fuego. Pero la vigilancia no se debe confiar en exclusiva a los radares ya que a veces no detectan las embarcaciones menores que se aproximan entre el oleaje: vemos en la imagen una embarcación navegando a buena velocidad en aproximación hacia un buque a una distancia de unos 400 mts. (apenas se distingue del oleaje). Y los radares también poseen “puntos ciegos” debido a apantallamientos por mástiles, chimeneas, etc.

Fundamentalmente emplearemos en la localización de agresores: prismáticos, miras ópticas, telémetros, etc., aparte de los medios electrónicos del buque.

Los prismáticos son el elemento más simple para observación. Emplearemos siempre  los de mayores aumentos y amplitud de campo posible. Es recomendable que cuenten con una protección contra el reflejo o algún filtro para observar contra la luz y evitar ser deslumbrado. Como detalle de interés, los prismáticos de hasta 25 aumentos de algunos buques en el Océano Índico han permitido localizar skiffs a 8 Nm (± 15 Km) con buena mar.

El visor del fusil es otro medio simple y disponible de modo inmediato. Dependiendo del visor dispondremos de más o menos aumentos, o sea, más alcance de observación. Lo mismo ocurre con un telémetro, dependiendo del modelo se tiene más o menos precisión: hay telémetros que poseen desde los 4 aumentos y algunos disponen de visión nocturna.

Los visores nocturnos son elementos que tienen poco campo visual, poca profundidad y pocos aumentos por lo que no son elementos muy apropiados para la observación. Su rendimiento lo obtendremos solamente durante las horas de oscuridad y detectaremos los objetos a una relativa cercanía debido al más ligero oleaje; a veces a menos de 50 metros. Es preferible estar elevado al emplearlos para observar y complementarlos con el uso de prismáticos (aunque parezca increíble) en noches estrelladas.

Las cámaras térmicas e infrarrojas permiten detectar fuentes de calor (humanos, motores, etc.) a cierta distancia; por ejemplo, hay modelos que permiten detecciones desde más de los 500 mts., lo cual en la noche es una gran ventaja.

EL ojo es el instrumento que nos proporciona un mayor campo visual, alrededor de 150º. Es sensible incluso a los menores movimientos, procesando imágenes como una película. Si en la observación con el ojo el barrido es suficientemente lento, la mente puede examinar cada una de estas imágenes y apreciar todos los detalles que con una mirada rápida se hubiesen pasado por alto. Mientras se recorre un sector, hay que mover los ojos lentamente, de forma que la mente asimile todo lo que ve.

¿Cómo observamos? Un Operador bien atento en su puesto de observación elevado sobre lo que le rodee alcanzará bastante profundidad y tendrá, por tanto, una mayor capacidad de detección. Este punto de observación debería ser el más alto posible siempre: mayor campo de observación en profundidad y perimétricamente.

La vigilancia la extremaremos al amanecer y al anochecer dado que muchos de los ataques tienen lugar durante esos períodos del día; también pueden aprovechar las noches con luna llena o buena visibilidad, especialmente los días con buen estado del mar.

Durante las acciones de agresión, el movimiento de los agresores no suele ser visible al observador, por lo que se debe estar alerta ante cualquier signo que altere el desarrollo normal de los acontecimientos: estelas en un mar llano, un buque que sigue claramente el buque propio o que cambia de rumbo súbitamente, el movimiento inusual de personas en un mismo punto, ventanas que están abiertas cuando todas las demás están cerradas, etc.

La luz ambiental está permanentemente cambiando debido a la posición del sol y las nubes; en un instante la apariencia de los objetos puede cambiar. Se debe intentar  descubrir esos nuevos matices que aparecen gracias a esas variaciones de la luz (los reflejos delatores). El mejor momento será cuando el sol se encuentre alto y a la espalda que cuando esté bajo y delante de nuestra posición.

Para buscar es necesario saber qué es lo que hay que buscar (nuestra amenaza) y tener en cuenta los siguientes aspectos:

 1. Indicadores de objetivos. Son los indicios que delatan al agresor: brillos, humos, movimientos, formas, contrastes, señales humanas, etc.

2.  La mente no puede detectar algo a menos que tenga el suficiente tiempo para verlo; hay que observar con lentitud: observar no es solo mirar.

3.  Hay que interpretar el significado de lo que se ve.

4. Los seres humanos son criaturas de costumbres, siempre buscarán acercarse a un buque por las zonas ciegas del mismo: popa, aletas, al anochecer o al amanecer. Esas son las zonas de más interés a la hora de observar.

5.  Paciencia. Es la clave. Tan solo esperar observando.

Arturo Mariscal “Nube Negra

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